En el mundo de la logística de carga pesada y voluminosa, la estantería cantiléver es la solución maestra. A diferencia de los racks convencionales, este sistema elimina los postes verticales delanteros, permitiendo almacenar perfiles, maderas o tubos de cualquier longitud. Sin embargo, para que este sistema sea eficiente, debes definir su estructura base: ¿necesitas acceso por un solo lado o por ambos?
Descubre cómo elegir la disposición exacta que evitará que tu inversión se convierta en un obstáculo.
Configuración de tu estantería cantilever cara simple: Optimización de perímetros
La configuración de cara simple es aquella donde los brazos de carga se proyectan hacia un solo frente. Es la opción lógica cuando tu diseño de bodega exige aprovechar los muros perimetrales. Al instalar estos racks contra la pared, eliminas los riesgos de caídas de material hacia zonas no visibles y creas un flujo de tráfico unidireccional claro.
Esta opción es ideal si cuentas con un local estrecho donde cada centímetro cuenta. Al ubicar la carga contra el muro, proteges la estructura de corrientes de aire o factores externos si estás cerca de muelles de carga. No obstante, el error más común es usar una cara simple en el centro de la nave; esto genera «pasillos muertos» detrás del rack que no aportan valor y consumen metros cuadrados por los que ya estás pagando arriendo.
Configuración de tu estantería cantilever cara doble: Densidad y eficiencia central
Si tu objetivo es maximizar la densidad de almacenamiento, la cara doble es la ganadora técnica. En esta configuración de estantería Cantilever, una única columna central sostiene brazos hacia ambos lados, sirviendo a dos pasillos de trabajo simultáneamente.
Desde una perspectiva financiera, la cara doble ofrece un mejor retorno de inversión (ROI). Utilizas menos acero para sostener el doble de mercancía en comparación con la instalación de dos racks de cara simple espalda con espalda.
La relación crítica: Radio de giro y maquinaria
La decisión final no depende solo de la estantería, sino del «binomio» rack-montacargas. Aquí es donde muchos proyectos fallan por falta de visión técnica:
Montacargas convencional: Requiere pasillos muy anchos (entre 4 y 5 metros para carga larga). Si usas estos, la cara simple en perímetros es más segura para evitar colisiones durante las maniobras de giro.
Montacargas de carga lateral o multidireccional: Estos equipos son el complemento perfecto para la cara doble. Permiten trabajar en pasillos estrechos, eliminando la necesidad de que la máquina gire 90 grados para depositar la carga.
Garantizar la seguridad bajo tráfico pesado implica calcular que la base del rack sea siempre más larga que los brazos superiores para mantener el centro de gravedad.
Conclusión
Elegir entre cara simple o doble define la agilidad de tu logística para los próximos diez años. La cara simple protege tus muros y ordena los bordes, mientras que la cara doble es el motor de capacidad en el centro de tu operación. Evalúa tu maquinaria actual, mide tus radios de giro y elige la configuración que convierta tu espacio muerto en metros cuadrados productivos.
Leave Your Comment